Las personas pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, no es casualidad que la naturaleza destine esta cantidad de tiempo al sueño puesto que descansar correctamente es muy importante cuando dormimos. Pero ese es justamente uno de los principales problemas con los que nos encontramos en la actualidad: el descanso insuficiente que utilizamos para restaurar nuestro cuerpo o la mala calidad del mismo.

La falta de sueño puede ser un problema grave, pero dormir mal tampoco resulta mucho mejor. Y es que durante el sueño, nuestro cuerpo lleva a cabo una serie de funciones reparadoras para nuestro organismo que no puede realizar durante el día. Tanto la mala calidad del sueño como la falta del mismo pueden provocar molestias derivadas de la fatiga, ansiedad, reacciones descontroladas o inadecuadas, irritabilidad... etc. En resumen, cuando hablamos de descanso, es igual de importante la cantidad como la calidad.

Generalmente, las personas dormimos en cinco posiciones: apoyados sobre el lado derecho, sobre el lado izquierdo, boca arriba, boca abajo y en posición fetal. Cada posición tiene sus ventajas y desventajas. De hecho, solemos escoger la posición para dormir basándonos principalmente en la comodidad que nos proporciona, pasando por alto que una postura de entre las cinco podría ser más adecuada que otra según las condiciones concretas. Por ejemplo, dormir de espaldas no es recomendable para personas que sufren asma o dificultades respiratorias, y hacerlo sobre lado derecho puede empeorar algunos problemas digestivos.

La posición que cuenta con más ventajas y mayores beneficios para nuestra salud y con menos inconvenientes para nosotros es dormir sobre el lado izquierdo. La mayoría de esos beneficios están relacionados con nuestras características físicas, sobre todo debido a dónde están ubicados cada uno de nuestros órganos.

Dormir sobre el lado izquierdo hace que la gravedad nos ayude a realizar la digestión. Facilita el movimiento de la comida a través de sistema digestivo, y alivia los problemas de acidez derivados de la ingesta de una comida copiosa. Pasar la noche apoyado sobre este lado también solventa problemas de mala respiración durante la noche y evita los ronquidos, y si sufres de apnea esta postura también es ideal para ti.

Además de los anteriores, al dormir del lado izquierdo la gravedad aumenta el drenaje del sistema linfático y se reduce la presión de la vena cava (la más larga de nuestro cuerpo), evitando que el corazón tenga que esforzarse en exceso y mejorando su bienestar. Esto es especialmente importante en las mujeres embarazadas, puesto que la fluidez de la sangre hasta el feto mejora el suministro de nutrientes.