¡Tranquilo! Que no cunda el pánico. El trastorno del sueño no es una enfermedad grave en sí misma y tiene muchas soluciones. Aunque aquí te daremos algunas pistas para reconocer el problema, lo más recomendable es que acudas a la Unidad del Sueño de tu hospital, donde un médico especializado podrá ayudarte con más detalle.

Los trastornos del sueño pueden afectarte a través de agotamiento físico, bajo rendimiento, sueño diurno, dificultad para cumplir con las obligaciones profesionales... No pasa nada si una noche no has dormido bien y al día siguiente te encuentras cansado. El problema viene cuando ese estado es constante. Estos trastornos son el insomnio, la narcolepsia, ronquidos, síndrome de las piernas inquietas y las parasonmias. Para que puedas entender mejor tu problema, vamos a explicar cada uno de los trastornos:

  • Insomnio: Se produce por la falta de sueño, es decir, pasar varios días desvelado durante toda la noche.
  • Narcolepsia: Este trastorno afecta al sistema nervioso de nuestro cuerpo, causando somnolencia extrema y ataques de sueño durante el día. La causa de este trastorno puede ser diversas razones, pero el más común es el producido por la pérdida de las neuronas encargadas de producir hipocretina, relacionada con la regularización de los ciclos del sueño y ayuda a mantenerse despierto.
  • Ronquidos: Aunque relacionemos los ronquidos con nuestro padre haciendo la siesta de una forma divertida, es algo mucho más serio que eso. Hay que considerarlo como un signo de obstrucción parcial de la vía aérea y, en consecuencia, un signo precoz de un trastorno obstructivo de la respiración, que con el tiempo puede conducir a un progresivo empeoramiento. El origen del sonido también puede estar en las fosas nasales.
  • Síndrome de las piernas inquietas: Este problema afecta al sistema nervioso, pues provoca un impulso irrefrenable a levantarse y pasear o caminar. Esto puede afectar gravemente a tu sueño, ya que no serías capaz de conciliar un descanso suficiente para poder rendir en tu día a día.
  • Parasomnias: Son trastornos muy comunes la infancia y tienden a desaparecer cuando el niño crece. Sin embargo, estos desórdenes también pueden continuar hasta la edad adulta. Las más conocidas son el sonambulismo, los terrores del sueño y las pesadillas. El sonambulismo y los terrores del sueño son desórdenes que se estiman asociados con el sistema neurológico del alerta. En cambio, las pesadillas se relacionan con alteraciones de la etapa del sueño REM (etapa de movimiento rápido de los ojos).

Si finalmente decides visitar a tu médico de la Unidad del Sueño, es probable que te realicen la polisomnografía. La polisomnografía es una sencilla prueba para detectar si el paciente padece algún trastorno del sueño. En esta prueba se monitoriza al paciente mientras duerme o trata de dormir y se estudia los trastornos del sueño. En este estudio medirán tus etapas del sueño y tus ciclos, para poder diagnosticar con exactitud tu problema.