Todos volvemos descansados después de nuestras merecidas vacaciones. Sin embargo, esto suele durar poco... Retomar el trabajo y la rutina diaria van minando las energías recuperadas durante el verano. Hoy te damos algunos consejos de salud para retomar la rutina de la mejor manera posible.

Después de la pausa del verano, normalmente con sol y lejos de las preocupaciones y los problemas de la vida cotidiana, toca volver a empezar. Incluso cuando solo se han pasado unos días de descanso a 300 km del hogar, el aterrizaje resulta increíblemente difícil. El cambio de horarios, acostarse tarde, la playa, los paseos y deporte al aire libre es algo sano y agradable y necesario para despejar la cabeza.

Sin embargo, normalmente se tiene la impresión de volver con más fuerza y más ganas para poder afrontar la dura realidad. Pero el bronceado, el rostro relajado, la moral alta, todo esto no suele durar mucho tiempo. Ciertamente, es increíblemente duro comenzar de nuevo y volverse a encontrar con el ruido y otros inconvenientes que suele ofrecer una gran ciudad.

En vacaciones nos solemos dejar llevar: el sueño se desorganiza, los kilos se acumulan normalmente, los tratamientos se siguen con menos rigor. Así, además de corregir todo esto, habrá que retomar los buenos hábitos. Por poco que los cielos se cubran y que la temperatura baje, la moral y la forma caen de manera espectacular.

Bien sea para "descansar de las vacaciones" o para readaptarse a la vida diaria, conviene tomar algunas decisiones para no dejarnos superar y recuperar a la vez energía y serenidad. El comienzo de curso es el momento ideal para adquirir las rutinas correctas.

Dormir 8 horas diarias, orrer o caminar media hora al día, ir al trabajo en bicicleta, cambiar nuestro colchón... Son pequeños cambios que nos ayudarán a volver con más fuerza. 

El cambio de horarios, las noches interminables, el levantarse tarde, la siesta, todo esto se ha terminado. Ahora es el momento de retomar el ritmo habitual y reorganizar las noches: es imposible rendir sin dormir lo suficiente. Al principio, despertarse pronto es duro y las jornadas son cansadas e interminables.

El mejor método para retomar el ciclo del sueño es el de comenzar a prepararlo algunos días antes de comenzar de nuevo a trabajar. Para ello, debes acostarte antes y no levantarte muy tarde, de forma que puedas ir reduciendo poco a poco el desfase provocado por las vacaciones, y evitar las grandes diferencias de ritmo entre la semana y el fin de semana.

En vacaciones es difícil resistirse a los pequeños placeres para el paladar. Resultado: se vuelve a casa con unos kilos de más. No hay que asustarse, ya que estos kilos superfluos pueden perderse con facilidad, aunque no debes dejar que se instalen en el organismo de manera permanente. Para ello, conviene romper inmediatamente con los malos hábitos del verano, y comenzar una dieta durante una o dos semanas, a base de frutas y verduras ricas en vitaminas, y oligoelementos, para así evitar el cansancio.

Estos son nuestros consejos para la vuelta a la rutina. ¿Qué trucos aplicáis vosotros?