El sueño está directamente relacionado con dos hormonas involucradas en la regulación del apetito: la leptina (encargada de regular la sensación de saciedad) y la grelina (encargada de hacer lo propio con la sensación de hambre). Por ello, si no dormimos lo suficiente, podemos echar a perder los esfuerzos realizados para perder peso.

Si adoptamos conductas a lo largo del tiempo en las que no destinamos el tiempo necesario al descanso podemos conducir a un aumento de los índices de sobrepeso y obesidad. La explicación se encuentra en que durante las horas de sueño estas dos hormonas actúan regulando la sensación de hambre y saciedad. Seguramente alguna vez te ha ocurrido que te has despertado con sensación de hambre. 

Por otro lado, el estilo de vida que llevamos actualmente también afecta a nuestra salud en generar y, en concreto, a la calidad de nuestro sueño.

Vivimos en una sociedad en la que el ritmo es frenético desde la mañana hasta la noche y, como consecuencia, cada vez son más las personas que tienen alguna dificultad para dormir. El trabajo, las facturas, los atascos... todos estos factores acaban afectando a nuestro sistema hormonal, principalmente, provocando estrés y, como resultado, sufriremos altos niveles de cortisol. Durante las horas de sueño, esta hormona se encuentra en sus niveles más bajos (o al menos en situaciones normales debería ser así siempre que no tengamos alguna alteración hormonal que pueda afectar a la segregación de cortisol o factores externos que nos influyan) y se van elevando a medida que amanece y se acerca la hora de despertarnos. Si no se elevaran estos niveles antes de despertarnos, podríamos no despertamos o despertarnos sin energía y agotados.

Dado que los niveles altos de cortisol se asocian a niveles altos de energía (además de estar relacionados con el estrés), tenerlos altos en el momento de irnos a dormir va a dificultar la conciliación del sueño, lo que a la larga puede traer asociadas complicaciones más graves como sería la necesidad de tomar medicamentos para conciliar el sueño.

Para evitar que todo esto ocurra y pase factura a nuestro bienestar es fundamental contar con un buen sistema de descanso que nos permita dormir las horas necesarias para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Además, es importante encontrar momentos a lo largo del día que nos permitan relajarnos para facilitar la conciliación del sueño cada noche.