Dormir es una necesidad vital para el ser humano. Del correcto descanso depende el buen funcionamiento diario. Cuando no descansamos lo suficiente, o existe algún trastorno del sueño, nos encontramos mal, irascibles, cansados, no rendimos... Desde hace más de cuatro décadas se están estudiando los diferentes trastornos del sueño que no permiten descansar. Los expertos señalan más de un centenar de ellos.

Los trastornos del sueño impiden que tengamos un sueño reparador. Los principales síntomas son el tener sueño durante el día y dificultades para conciliar el sueño por la noche. El sueño nos permite descansar, recuperarnos y asimilar los conceptos aprendidos durante el día. No solo es importante en los niños, también lo es en los mayores. Es durante esas horas de descanso cuando se producen modificaciones hormonales, bioquímicas, metabólicas y de temperatura, imprescindibles para el buen funcionamiento del ser humano durante el día.

Diferentes trastornos del sueño que no permiten descansar

Tenemos un reloj biológico que nos indica cuándo dormir. Está sincronizado con la luminosidad externa, por lo que el uso de pantallas luminosas (móvil, tablet u ordenador) en los instantes previos a dormir pueden alterar el sueño. Sin embargo, en esos más de cien trastornos del sueño pueden influir factores genéticos u hormonales, diferentes fármacos, alteraciones neurológicas u oftalmológicas que imposibiliten esa diferenciación luminosa; la edad, alimentación, ejercicio, u otros factores como la depresión o la ansiedad, etc.

Estos trastornos afectan a un 25% de la población mundial y se pueden agrupar en cuatro categorías principalmente. Problemas para conciliar el sueño y permanecer dormido (insomnio); problemas para permanecer despierto (somnolencia diurna excesiva); problemas para mantener un horario regular de sueño (con el ritmo del sueño); y comportamientos inusuales durante el sueño (conductas que interrumpen el sueño).

Entre los diferentes trastornos del sueño que no permiten descansar se encuentran la apnea del sueño, la narcolepsia, el sonambulismo, las parasomnias, el síndrome de piernas inquietas, los trastornos del ritmo sueño-vigilia, o los terrores nocturnos.

Las Unidades del Sueño son las encargadas en los centros sanitarios del diagnóstico y tratamiento de estas alteraciones del sueño. Para un correcto diagnóstico, se realiza una polisomnografía en la que se registra durante la noche las variables fisiológicas como el electroencefalograma, flujo nasal, saturación de oxígenos y frecuencia cardiaca con el objetivo de conocer la estructura del sueño y poder catalogar el trastorno si lo hubiera. Te explicamos brevemente algunos de los diferentes trastornos del sueño que no permiten descansar.

 

Trastornos del sueño que no permiten descansar

La apnea del sueño es uno de ellos. Es un trastorno bastante común, afecta al 4% de los hombres y al 2% de mujeres, que consiste en que la persona que lo sufre hace pausas en la respiración durante el sueño. La sintomatología clínica relacionada son los ronquidos, el trastorno de la calidad de sueño y de la disfunción cognitiva diaria. Además de sufrir somnolencia excesiva durante las horas activas.

Por su parte, la narcolepsia es un problema de origen neurológico que provoca somnolencia extrema y ataques de sueño durante el día pudiendo quedarse dormido durante unos minutos en cualquier lugar y despertándose sintiéndose despejado. En Europa esta enfermedad afecta entre 3-5 personas por cada mil habitantes.

Algunos trastornos mentales, el alcohol u otras sustancias pueden provocar episodios de sonambulismo en los adultos. En los niños suele ser causado por la fatiga, la falta de sueño o la ansiedad. Durante los episodios de sonambulismo las personas pueden levantarse y pasear con normalidad o realizar algunas acciones.

Los terrores nocturnos se suelen dar en los niños más pequeños, entre 3 y 7 años. El niño tiene una pesadilla y se despierta sudando o respirando agitadamente, en estado de shock o desorientado.

Las parasomnias implican movimientos anormales y antinaturales, así como comportamientos, emociones, percepciones o sueños durante el tiempo que permanecemos dormidos. Son episodios breves o parciales de despertar, sin que se produzca una interrupción importante del sueño ni una alteración del nivel de vigilia diurno.

En lo que respecta al Síndrome de Piernas Inquietas cabe señalar que es un trastorno de origen neurológico. Quien lo padece siente sensaciones molestas en las extremidades, principalmente en las piernas, mientras está sentado o tumbado en reposo. Este es un trastorno que padece entre un 5-10 % de la población y afecta tanto a hombres como a mujeres.