Diferentes son los trastornos del sueño que se pueden sufrir y que no permiten descansar por la noche. Estos afectan a un 25% de la población mundial y entre ellos se encuentran la apnea del sueño, la narcolepsia, el sonambulismo, las parasomnias, el síndrome de piernas inquietas, los trastornos del ritmo sueño-vigilia, o los terrores nocturnos. Pero, ¿qué es la apnea del sueño, cómo influye en el descanso y cómo tratarla?

¿Qué es la apnea del sueño y cómo influye en el descanso?

La apnea del sueño es una patología donde la respiración se interrumpe durante unos segundos. Se ha comprobado que puede suceder entre unos diez segundos o llegar a los 120 segundos, también puede darse que la respiración se haga muy superficial. Además, las apneas (pausas respiratorias) pueden llegar ocurrir más de 30 veces por hora.

Según los expertos, se produce porque al dormir adoptamos una postura horizontal donde el cuerpo se relaja y, con él, la musculatura de las vías respiratorias. En ese proceso, la lengua se desplaza hacia atrás y el espacio por el que debe pasar el aire se estrecha considerablemente. Este hecho, que no tiene porque suponer ningún problema, en determinadas personas se convierte en una patología.

Los principales tipos de apnea del sueño existentes son la apnea obstructiva del sueño, que es la forma más común y ocurre cuando los músculos de la garganta se relajan. La apnea central del sueño, en la que el cerebro no envía señales correctas a los músculos que controlan la respiración. El síndrome de apnea del sueño compleja, que ocurre cuando se dan las dos anteriormente mencionadas.

Como ya mencionábamos, la apnea más común es la apnea obstructiva del sueño. Está causada por un colapso de las vías respiratorias o una obstrucción de ellas durante el sueño. La respiración de las personas que la padecen vuelve a la normalidad con un ronquido bastante fuerte o resoplido. A pesar de que el ronquido es uno de los síntomas, no quiere decir que todas las personas que roncan tengan apnea.

¿Cómo se diagnostica y cuál es el tratamiento?

El médico de cabecera mandará al posible paciente a la unidad del sueño del centro hospitalario para que le realicen una prueba de sueño. Este puede ser completa, prueba conocida con el nombre de polisomnografía, que incluye variables neurológicas y respiratorias. O también se puede diagnosticar con pruebas más abreviadas, como la poligrafía respiratoria. Esta incluye solo variables respiratorias y puede realizarse en el hospital o en el domicilio.

Cabe señalar que, por norma, hay un mayor número de pacientes masculinos que sufren algún tipo de apnea que pacientes femeninas. Aunque durante la menopausia la frecuencia de esta patología en mujeres tiende a igualarse. Además, la edad suele estar entre 60 y 80 años en el 25% de los casos y un 10% en franjas de edad inferiores.

El tratamiento más generalizado para la apnea es el uso de máscara para dormir. Este tratamiento se denomina presión positiva continua en la vía aérea o CPAP. En el, la máscara emite un chorro de aire a presión que reabre las paredes de la vía aérea y evita su colapso. Otro tipo de tratamiento es el de los dispositivos de avance mandibular que son realizados a medida y que se emplean por la noche para aumentar el área faríngea. Este tratamiento solo es efectivo en apneas leves. Por último, y dependiendo del caso, se puede realizar una intervención quirúrgica que busca una solución permanente a los puntos de obstrucción de la vía respiratoria superior.

Causas, factores que influyen y consecuencias

Algunos estilos de vida y factores influyen en el hecho de tener una mayor propensión a sufrir apnea del sueño. De hecho, cambiando algunos hábitos de vida este trastorno del sueño mejora e, incluso, puede llegar a desaparecer si no se daba de forma muy grave.

Las personas que tienen mayor riesgo de padecer apnea del sueño son, como ya se ha dicho, los hombres adultos y aquellos que tienen sobrepeso, antecedentes familiares o las vías respiratorias pequeñas. Otros factores que influyen son:

  • La obesidad, ya que la grasa no solo está depositada en las partes visibles del cuerpo. También se encuentra en la garganta, la base de la lengua, la mejilla, etc. e influye en el estrechamiento de los canales por donde circula el aire
  • Tener una mandíbula retraída también tiene muchas papeletas de sufrir apnea. En este caso, la base de la lengua se desplaza hacia atrás, haciendo que se sitúe casi en contacto con la parte posterior de la faringe estrangulando el circuito respiratorio
  • También influye que el maxilar inferior más corto que el maxilar superior
  • Determinadas formas del paladar o de la vía respiratoria
  • Tener un cuello grande, unos 43 cm o más en los hombres y 41 cm o más en las mujeres
  • Poseer una lengua que puede retrotraerse hasta bloquear la vía respiratoria
  • Tener amígdalas o vegetaciones grandes, ya que pueden taponar la vía respiratorias

El hecho de que la persona que sufre apnea deje de respirar provoca un descenso de los niveles de oxígeno en el organismo. Esto dificulta que la persona tenga un sueño reparador por lo que aparecen los signos de cansancio y la somnolencia diurna. Incluso se puede dar el caso de sufrir fatiga crónica, alteraciones respiratorias, cardiovasculares como un ictus cerebral, sufrir de presión arterial alta. Otra de las consecuencias es que al no estar descansado se tiene un mayor riesgo de sufrir accidentes de tráfico, accidentes de trabajo, etc.

Entre las recomendaciones que los expertos realizan para intentar minimizar los riesgos de sufrir apnea de sueño o sus consecuencias están las de evitar el alcohol y los medicamentos que relajan el sistema nervioso, como los sedantes; la pérdida de peso y mantener una alimentación saludable, dejar de fumar si se es fumador o de aspirar el humo de otros y, realizar ejercicio diario como recomendación principal.