El aumento de las temperaturas ha llegado, es oficial. Toca quitar las mantas, edredones y cambiar las sábanas. Con la llegada del verano, llegan los colores vivos. Damos paso a la ropa de cama más fresca, fina y transpirable. Ponemos en marcha los ventiladores, aire acondicionado y otros aparatos para refrescarnos. De lado quedan los colores cálidos, templados y acogedores propios del invierno y los tonos más frescos son los protagonistas de los dormitorios los próximos meses. En definitiva, darle un toque veraniego a la habitación más importante de nuestras casas, el dormitorio. Al fin y al cabo, es el lugar donde pasamos 8 horas al día aproximadamente. La clave está en jugar combinando telas ligeras y colores, utilizando sábanas de algodón, colchas finas, tejidos como el lino…

 

Una de las opciones más recurrentes en los dormitorios durante la temporada estival es el estilo marinero en tonos blancos y azules, todo un clásico. Contagian serenidad y relajación. Estampados a rayas, nudos marineros, anclas, peces, conchas, estrellas de mar... ¡Traslada el mar y la playa a tu habitación! Esta opción nunca falla, especialmente para las habitaciones de los más pequeños de la casa. 

 

 

Según algunos estudios, los colores empleados en la decoración de nuestro dormitorio influyen en cierta manera en la calidad de nuestro descanso. De hecho, las conclusiones de estos estudios indican que las personas que descansan en habitaciones de color azul tienen un descanso más profundo y reparador.  

 

Una opción ideal serían los tonos pastel y los estampados que traen alegría y frescor a nuestros dormitorios. Los favoritos: el verde menta, coral y turquesa. Estos colores están llenos de vida, aportan una sensación de bienestar por lo que te ayudarán a conseguir un despertar más enérgico y empezar la mañana con buen pie. Te aconsejamos que el color blanco esté presente en elementos principales como las colchas o paredes, reserva los toques de color para complementos como los cojines. La sensación de frescor está asegurada y un cambio de aires nunca viene mal.

 

A la hora de hacernos con la ropa de cama, siempre buscaremos textiles finos y de calidad que nos proporcionen un alto grado de transpiración, cuando los termómetros echen humo ayudará a que concilies más fácilmente el sueño. Nunca lo olvides: el calor es el mayor enemigo del sueño.

 

Como os contábamos en este post, dormir sin pasar calor este verano es posible. Para conseguirlo, es fundamental contar con un buen equipo de descanso que incorpore materiales totalmente transpirables para evitar las largas noches de calor en las que conciliar el sueño parece misión imposible.

 

Toma nota de estos consejos y consigue el descanso más fresco. El calor, para la playa... y para dormir, un ambiente fresco y saludable

 

¡Feliz verano!